Varias personas me han preguntado que si soy yo el que está detrás del blog anónimo www.enlafiladeatras.blogspot.com . Sinceramente, me es indiferente que alguien piense que puedo ser yo, no me molesta ni que se me acuse de cometer faltas de ortografía tales como “aprovación” o “a sido” y mucho menos que se me atribuyan las opiniones que se han vertido en dicha wéb. En fin, aclaro que no soy yo el autor del blog, si me creéis bien y sino me da absolutamente igual, no tengo que demostrar nada, no voy a ir punto por punto haciendo evidente lo que ya es evidente porque no tengo la necesidad. Tengo mi espacio personal firmado, para bien o para mal, yo observo y comento desde LA FILA DE DELANTE, le guste o le pese a quien sea.
Pero no era esto lo que quería hablar. No me mojé demasiado en su momento dando mi opinión acerca del musical “Ay mama” (mi post sobre el musical) y no lo voy a hacer ahora, estaría a destiempo. Alguien me ha dicho que no he tenido el valor suficiente de hacerlo porque “me hubiesen crucificado” y quizás fuese por eso, y después de leer los comentarios que se han hecho en el blog citado anteriormente creo que no me equivoqué demasiado.
Decimos orgullosos que vivimos en un país democrático con libertad de expresión. Constitucionalmente es así, pero quiero ir más allá. ¿Somos tan libres como creemos? Decía el pensador Baruch Spinoza que la libertad humana era un sueño, que nos creemos libres pero que ignoramos lo que nos determina. Me pregunto, si el autor de ese blog hubiese tenido la libertad de decir lo que pensase sobre el musical dando su nombre. La respuesta es obvia, NO. Y es que sí, estamos determinados, determinados por la presión social, entre otras muchas cosas, y en este caso está surgiendo efecto.
La libertad de prensa nos garantiza que tenemos el derecho de expresarnos mediante cualquier medio de comunicación sin que sus contenidos sean controlados ni censurados, entonces me pregunto ¿por qué es de extrañar que alguien exprese su opinión? ¿Por qué nosotros tomamos posturas tan dictatoriales como las de decir que hay cosas que no se deberían decir?
Me hace gracia ver comentarios tales como “...eres libre de opinar lo que quieras pero no tienes ningún derecho a criticar gratuitamente a gente que ha dedicado su tiempo y esfuerzo para que algo como esto salga adelante” y luego dice “ARNELIO eres grade, las criticas enriquecen.”. Por eso precisamente es positivo que se hagan críticas siempre constructivas y desde el respeto.
También me resultan gracioso esos comentarios que escudados en un cobarde anónimo piden al autor de malas maneras que de la cara y diga quién es.
Otra cosa que me extraña es esa gente que dice qué si el autor hubiese sido capaz de hacer mejor el musical. No se si esa persona concreta lo será, pero supongo que él no se ha puesto a organizar uno y por tanto no se le puede valorar, pero eso no le quita el derecho de poder opinar acerca de quién si lo ha hecho y quién por lo tanto se expone a todo tipo de críticas de los asistentes al musical, que al ser público, puede ser cualquiera.
Yo he recibido muchas críticas por lo escrito en este blog, no soy escritor profesional, pero es a lo que me arriesgo al publicar lo que escribo.
Digno de análisis es aquel que pide respeto mandando a la mierda al autor del blog.
Por poner un ejemplo, Irene Lozano, de El país, titulaba así su artículo de hoy: “LOS POLÍTICOS SOBRANTES. La ineptitud como gestores de tantos dirigentes, lejos de llevarles a dar paso a alguien mejor, les conduce a empecinarse en su nulidad y desprestigio. Pero la solución al problema no es menos, sino más y mejor política.”
Me pregunto si los políticos se enfurecerán tanto por este artículo, dirán que si no tiene respeto, que si ella sería capaz de ser mejor gestora o dirigente que ellos o que cuando tenga los “cojones” de dirigir un país, una comunidad autónoma, un partido, una ciudad, etc etc. y que después opine.
Vale, la diferencia es que los políticos cobran y esto ha sido algo altruista. Esta variante obliga a que a que cualquier agradecimiento a los participantes sea poco, que han hecho que algunas personas (creo que la mayoría) pasasen un buen rato y otras se aburriesen pero al menos tengan de lo que hablar, pero eso no exime de que el resultado de tanto esfuerzo y trabajo con toda la buena intención del mundo no guste y se diga públicamente.
Aún así, por más que analizo lo escrito no veo ni una crítica a la totalidad del elenco y mucho menos una falta de respeto a nadie. Si decir que “le falto color y diversidad de vestuario y escenario”, “al haber tanta gente en el escenario a habido muchos "artistas" que no se han lucido nada y las coreos no han podido ser bien percibidas”, “Otro de los problemas de trabajar con tanta gente a la vez es el guirigay que había montado en los vestuarios”, “La actuación de Conchi fue monótona y aburrida y nada expresiva, mientras que Jesús estuvo correcto y seguro pero ese papel no le iba para nada.” es una falta de respeto, entonces es que yo he perdido el norte. Pensaba que el respeto no equivalía a desinteresarse por algo, ni que corregir fuese una falta de respeto, y me pregunto que si todo hubiesen sido halagos, alguien se hubiese quejado, pues parece ser que en este pueblo no estamos acostumbrados a que se opine pública y abiertamente mal sobre algo, y queremos que todas las críticas sean buenas porque, claro… “es un pueblo de 3000 habitantes, ¿qué más queremos?”
No tengo demasiado interés en defender ese blog, es más, no comparto la opinión ni me resulta de gran calidad literaria. Tengo interés en defender la libertad de expresión, de que cada uno diga lo que piensa desde el respeto y la tolerancia y que eso no sea motivo de “descrédito” por mucho que la masa difiera de esa opinión.
Lo único que se va a conseguir sacando tanto las cosas de quicio es eliminar la tan enriquecedora diversidad de opiniones, que pueden ayudar a hacer lo que siempre va a ser imperfecto un poquito mejor. Hay que saber llevar las críticas, valorarlas y analizarlas por si pudiesen ayudar, porque vale que sea una de las pocas iniciativas que hay en Villarta, pero como todo, es mejorable. Pero no. Parece que queremos crear "intocables".
Y ahora, que se diga que soy yo el autor de “Desde la última fila” y que voy a seguir criticando desde el anonimato, porque yo dejo este blog. Dejo un blog que por temática se aproxima mucho al de “Desde la última fila” lo que me hace pensar que también se aproxima en público. Por lo tanto, yo no quiero escribir para un público que le gusta leer opiniones sin demasiados tabúes y escritas desde la diplomacia, porque ese no es mi estilo. Espero que el autor de “Desde la última fila” siga firme en su posición o en su defecto tome la misma medida que yo y abandone, y que no quiera convertirse en un “best-sellero” e intentar ganarse a la gente que ha perdido fallando a sus ideales por si fuese descubierto.
Adiós a comentar ni desde la fila de delante, ni la del medio ni la de atrás. ¡Hasta siempre!
lunes, 7 de marzo de 2011
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Gracias Álvaro por defenderme. Yo no he tenido estudios como tu para poder aprender ortografia lo que se lo se por lo que leo. En fin llevas toda la razón del mundo pero al final al podido conmigo. Tu tb dejas el blog?
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